- Miedo ¿a qué? -
- Miedo a ti, miedo a lo que me he vuelto en tu vida -
- Tú eres nada en mi vida, no eres mas que alguien con quien paso momentos divertidos, mi amante, para mi, no eres indispensable -
- Es bueno escuchar eso. Mañana me voy a vivir a Veracruz y hoy terminamos esto-
- ¿Por qué.....?, Porqué, porque te vas a Veracruz, Ya no te gusta el clima de la ciudad?-
- Me es indiferente-
- ¿La gente?-
- Me agrada!-
- El teatro, ¿ya no te gustan las obras de teatro que presentan aquí verdad?
- Me encantan -
- Entonces, ¿por qué eliges irte? -
- Porque quiero cambiar un poco mi vida, soy intenso como el río y me quiero mover -
- Pero, no me hagas esto, tú eres para mi la única familia que tengo aquí, lo único que tengo- Mientras dice esto, Paulina lo mira, se toca la cara y llora.
- Dime ¿Qué te haría quedarte?-
- Me quedaría, sólo si te olvidas de mí, si dejas de basar tu felicidad y tu bienestar en mí. Sólo de esa forma me quedaría -
Paulina se queda estupefacta, sentía que le arrancaban el corazón con esas palabras, se sentía maldita, sola sin salida, entendía que esas palabras decían la verdad, pero no comprendía como él podía ser tan malo con ella.
- Es por tu bien, me voy para que estés mejor, ya no puedes vivir a expensas mías-
- Sabes que no vivo a expensas tuyas, hace dos semanas, cuando te fuiste de la ciudad a Cuernavaca, pude hacer muchas cosas sin ti. Pero entiéndelo, estar sin ti me destrozaría -
- Ya no puedo seguir viviendo así, Paulina, nos estamos haciendo mucho daño-
- No me hagas esto -
Paulina lleva un buen rato llorando, sin parar, toda su blusa está húmeda de dolor
- Ojalá y lo entiendas pronto -
Paulina cuenta los tres pasos que él da hacia la salida. Él voltea.
Paulina con los ojos más llorosos y con la voz desgarrada grita.
- No, tú no quieres ver lo que hicimos juntos, tu eres el culpable de como soy, tú me hiciste así, todo es un puta culpa -
Paulina se deja caer al piso, de la forma más dramática posible llora y se arrastra hasta él.
- Dame un abrazo, porfavor -
- Paulina, no quiero seguir con este juego enfermo -
- Abrázame, porfavor -
Él decide abrazarla.
Paulina se toma de él como si se tomara de la vida misma, llora por mucho tiempo, hasta que para.
Paulina se toma de él como si se tomara de la vida misma, llora por mucho tiempo, hasta que para.
Paulina se separa de él, lentamente se incorpora, se limpia las lagrimas y se dirige hacia él con una sonrisa, es incómodo verla, ya que a sonreír podemos ver sus lágrimas junto con unos pocos fluidos nasales resbalar por su cara y entrar a su sonrisa.
- ¿Te gustarían molletes para cenar? - él la sin decir nada, fingiendo que ya no ve, fingiendo que ya no es él y dice: - sí Paulina, sí me gustarían